La luz como herramienta de expresión.

Quizás la luz sea el elemento mas determinante en una buena fotografía. Con ella obtendremos información útil que nos ayudará a componer geométricamente la escena. La luz nos aporta la tercera dimensión en la percepción bidimensional que tenemos cuando visualizamos una fotografía, enfatiza la profundidad y el volumen.

Pero la luz no solo tiene la capacidad de estructurar la imagen geométricamente, además desvela una cantidad de información muy sugerente para el espectador. Texturas, colores y formas son descubiertas por la luz, provocando en el observador la curiosidad, invitándolo a ser consciente de una realidad y participando en ella reconociendo un pasado, un presente o incluso sugiriendo un futuro.
Toda esta revelación de detalles lleva implícito un concepto temporal al cual hace referencia Walter Benjamin en unos artículos publicados en el semanario Die literarische Welt en 1931: … Todo estaba dispuesto para durar en estas fotografías tempranas. No solo los grupos sin par formados por personas ( y cuya desaparición ha sido sin duda uno de los síntomas más claros de lo ocurrido en la sociedad durante la segunda mitad del siglo); hasta se mantienen más tiempo los pliegues que un traje proyecta en esas fotografías. No hay más que observar la levita de Schelling: podrá con toda confianza acompañarlo a la inmortalidad; las formas que adoptó en su portador no valen menos que las arrugas de su rostro.

En esta última frase Walter Benjamin nos desvela la importancia y transcendencia que tiene el concepto del tiempo unido a la luz en la fotografía, un momento en el tiempo perpetuado por la captura de una luz determinada, en un lugar determinado, a una hora determinada, en una época del año determinada. Una luz proyectada desde los pliegues de un traje, capturada para atiborrar de distintos detalles la escena y poder así componer la imagen, una luz reveladora que una vez perpetuada y prolongada en el tiempo permite que todos esos detalles equilibren su importancia.

Encontramos también una referencia a la relación que mantiene la luz con el transcurso del tiempo en el diálogo de una escena de la película Smoke de Wayne Wang y Paul Auster en 1995:

-No lo entenderás si no vas mas despacio.
-¿Que quieres decir?.
-Que vas muy deprisa, casi no miras las fotos…
-Pero, si todas son iguales.
-Todas son iguales pero cada una es distinta de las otras, tienes días nublados y días con sol, tienes luz de verano y luz de otoño, tienes días laborables y días festivos, tienes gente con abrigo y botas de agua, y tienes gente con camiseta y pantalón corto, a veces la misma gente, a veces otra diferente, a veces las personas diferentes se convierten en las mismas, y las mismas desaparecen, la tierra gira alrededor del sol y cada día su luz ilumina la tierra desde un ángulo distinto.
-Despacio, ¿no?
-Es lo que recomiendo, así es como es, mañana, mañana, mañana, el tiempo mantiene su ritmo.

Si a este concepto lumínico-temporal (esencial para la práctica fotográfica), le añadimos un criterio estético variable en función de la época que nos toca vivir, es probable que nos acerquemos un poquito más a los secretos de la fotografía.