Henri Cartier-Bresson, una mirada surrealista.

La intuición, insubordinación, el azar o las coincidencias, la preeminencia otorgada a la experiencia vivida, son argumentos que defiende Henri Cartier-Bresson con su trabajo.

Influenciado por el entonces incipiente surrealismo de la escuela de André Breton, su obra a lo largo de su vida se convierte en un torrente de reflejos de realidad. El exquisito uso de la geometría unido a su ya conocido “instante decisivo” le confiere una genuina capacidad de transcender lo real a partir del impulso psíquico de lo imaginario y lo irracional.


Parece ser que el origen del término surrealismo procede de un texto para un programa de mano que escribió Guillaume Apollinaire para un musical llamado Parade en 1917 y definía el musical como: (…) una alianza entre la pintura y la danza, entre las artes plásticas y las miméticas, que es el heraldo de un arte más amplio aún por venir. (…). Sin duda, el trabajo de Cartier-Bresson puede ceñirse a esta descripción, los personajes retratados por él, aunque “congelados”en el tiempo parecen estar en continuo movimiento, capturados en el instante preciso de la interpretación de su propia gran obra, su vida.